La custodia urbana: una estrategia de participación activa para construir ciudad (y II)

La custodia del territorio se define como un conjunto de estrategias y técnicas que intentan generar la responsabilidad de propietarios y usuarios del territorio en la conservación de sus valores naturales, culturales y paisajísticos y en el uso responsable de sus recursos. Requiere la implicación directa y activa de la sociedad civil, por una parte, y de aquellas personas que son propietarias o usuarias de terrenos forestales, agrícolas o urbanas, por otra parte. Se materializa a través de pactos voluntarios, llamados acuerdos de custodia, que se establecen entre las entidades de custodia del territorio y los propietarios de los terrenos a conservar, y que fijan compromisos por las dos partes dirigidos a mantener o recuperar el patrimonio natural o cultural de las fincas objeto de estos pactos.

Los acuerdos de custodia se suelen fijar por escrito en un contrato y suponen una colaboración continua entre la entidad y el propietario, con una duración también pactada, que beneficia las dos partes: a la entidad, porque con los acuerdos contribuye a cumplir su misión; y al propietario, porque obtiene soporte técnico y, en algunos casos, recursos económicos o humanos para gestionar su finca o parcela, además de reconocimiento social y satisfacción personal por el hecho de contribuir a la conservación de la naturaleza y el patrimonio del país.

Hasta ahora la custodia del territorio se ha aplicado principalmente fuera de las ciudades, en ámbitos tan diversos como los espacios fluviales, el ambiente marino o las fincas agrícolas o forestales. Sin embargo, la aplicación de la custodia del territorio en la ciudad (custodia urbana) puede ser una herramienta de gestión muy útil para recuperar determinados espacios marginales para el disfrute y uso de los ciudadanos.

En este sentido, la custodia urbana puede ser especialmente útil para las entidades interesadas en promover la creación de huertos urbanos o espacios enjardinados en la ciudad destinados al uso público ya que, por ejemplo, permite la implantación de estos espacios en terrenos clasificados como suelo no urbanizable (siempre que este suelo no sufra un proceso de transformación urbana) a través de arrendamientos temporales o acuerdos de custodia con los propietarios.

Con el objetivo de profundizar en su potencial aplicación en la ciudad, el presente blog pretende servir de guía de oportunidades del uso de técnicas de custodia del territorio para la implantación y gestión de huertos y jardines urbanos. Para ello, y teniendo en cuenta que se trata de un campo experimental, se en los próximos posts se presentarán experiencias de gestión de espacios verdes urbanos de diferentes ciudades, y se definirán las oportunidades para la custodia de este tipo de espacios urbanos teniendo en cuenta el papel que puede desarrollar cada una de las partes implicadas en el acuerdo de custodia (promotor, propietario del espacio, entidad de custodia, ciudadanía).

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Acerca de jromerolengua

Emprendedor ambiental, social y espiritual. Ciclista urbano convencido. Amante de la vida sencilla. Minimalista y explorador gestáltico. Ambientólogo consultor 2.0. Socio director de Espai TReS · Territorio y Responsabilidad Social. Autor del libro "El rebost de la ciutat. Manual de permacultura urbana" http://bit.ly/lRb70F
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