La custodia urbana: una estrategia de participación activa para construir ciudad (I)

Uno de los grandes retos de la sociedad urbana actual es conseguir una transición hacia una sociedad en red. En este nuevo escenario, no se trata tanto de contar con el conocimiento tecno-científico, sino de movilizar a un colectivo, más o menos grande y coordinado, para desarrollar proyectos y acciones colaborativas para lograr unos objetivos específicos.

Tal como plantea Juan Freire con su enfoque del urbanismo emergente, la participación ciudadana surge como motor de este proceso, pero entendida no sólo como debate y deliberación, sino especialmente como acción directa en la “construcción” de la ciudad. Ahora bien, la participación puede tomar muchas formas, desde las más modestas y limitadas hasta las más profundas y completas. En este sentido, se reconocen tres niveles de participación según el grado de implicación e intervención de la ciudadanía en las políticas públicas: la información a los interesados; la consulta donde los ciudadanos opinan sobre una cuestión y sus puntos de vista son estudiados y considerados por la Administración; y la decisión conjunta, donde los sectores interesados o afectados por un tema son invitados a estudiarlo, discutirlo y, finalmente, a participar en el proceso de toma decisiones.

En el contexto del urbanismo emergente, la participación ciudadana tiene un significado profundo y activo, y  requiere de tres condiciones: 1) información; 2) presencia de “espacios” de comunicación que podríamos asimilar a los espacios públicos (sean espacios urbanos “analógicos” o plataformas digitales); y 3) capacidad  de toma de decisiones.

En este nuevo marco de construcción de la ciudad, las viejas fórmulas de participación ciudadana reactivas (Top-down) han quedado obsoletas en la mayoría de casos. Por tanto, resulta necesario diseñar escenarios para la participación y la creación ciudadana en los espacios públicos, de tal manera que se produzca un empoderamiento ciudadano que provoque la apropiación de la tecnología y la información. Entre estos espacios públicos, destacan por su importancia en la estructuración y funcionalidad del ecosistema urbano, los espacios verdes urbanos y periurbanos, en forma de espacios enjardinados y huertos urbanos.

La custodia urbana es una estrategia de participación activa que permite la implicación de diversos agentes. Esta estrategia puede ser muy útil para “construir” ciudad a través de la apropiación de estos espacios verdes que pueden satisfacer diversas funciones sociales y ambientales (educativas, productivas, de seguridad alimentaria, culturales, ambientales, etc.).

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Acerca de jromerolengua

Emprendedor ambiental, social y espiritual. Ciclista urbano convencido. Amante de la vida sencilla. Minimalista y explorador gestáltico. Ambientólogo consultor 2.0. Socio director de Espai TReS · Territorio y Responsabilidad Social. Autor del libro "El rebost de la ciutat. Manual de permacultura urbana" http://bit.ly/lRb70F
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