Qué es la Custodia Urbana

La situación económica actual ha provocado una ralentización del metabolismo del mercado inmobiliario. Además, los procesos de transformación de la ciudad impulsados por la administración pública han disminuido notablemente, en la mayoría de casos por falta de recursos económicos. Debido a esta coyuntura actual, hoy existen en las áreas urbanas muchos espacios, solares e inmuebles en desuso cuyos propietarios no encuentran salida en el mercado bien por la falta de solvencia de la demanda, bien por la inadecuación de la tipología edificatoria, bien porque no tienen perspectivas de aprovechar sus rentas urbanas durante un periodo largo en el tiempo. Al mismo tiempo, hoy más que nunca existe una demanda real de espacio público y de espacios para la implantación de actividades no lucrativas que beneficien a la comunidad (instituciones del tercer sector, mayormente). Unas instituciones que han visto muy mermada su capacidad económica para sufragar los costes de funcionamiento y a su vez, aumentada la necesidad de actuación.

En este contexto, la custodia urbana se propone como marco en el cual establecer acuerdos voluntarios entre los propietarios de solares y de edificios sin uso con entidades sin fines lucrativos que les permitiría llevar a cabo sus actividades a cambio de asegurar algún retorno no monetario al propietario (el mantenimiento del edificio, p.e.) y, a su vez, un retorno a la comunidad. Así pues, la custodia urbana puede ayudar a recuperar y reactivar edificios y solares infrautilizados en la ciudad y para la ciudad implantando actividades orientadas a promover el beneficio comunitario. Pero además, puede ayudar a facilitar espacios donde fomentar capital social enraizado en el territorio urbano, ofreciendo el sustrato para la colaboración entre la sociedad civil más allá de las transacciones económicas.

Existen varios tipos de espacios y valores que pueden justificar una actuación de custodia urbana en el marco de la custodia del territorio. Los espacios verdes urbanos y periurbanos son elementos con valor natural y ecológico, ya que son hábitats donde pueden vivir una gran variedad de especies de flora y fauna. Por otra parte, la ciudad dispone de muchos espacios que transmiten belleza, como es el caso de muchos monumentos (fuentes, esculturas, etc.), edificios o jardines. Este hecho les otorga valor desde el punto de vista estético. Algunos de estos espacios y elementos urbanos pueden tener, además, valor cultural (patrimonial, simbólico e identitario), fruto de la identificación que hacen con estos determinados colectivos sociales. Otros espacios pueden aportar grandes beneficios para la sociedad para las actividades que se pueden generar, por lo que tienen valor social. Por último, no debemos obviar el valor urbano de otros espacios a custodiar, ya que a través de la custodia urbana se reactiva también la vida urbana de su alrededor dotando de actividades comunitarias o reduciendo la percepción de inseguridad.

La custodia del territorio se ha aplicado principalmente fuera de las ciudades en ámbitos muy diversos. Mientras en algunos casos las experiencias de custodia están ya bien consolidadas (custodia fluvial, custodia agraria) en otros (custodia marina) apenas están iniciando las primeras iniciativas. Dentro de este contexto, y con la voluntad de explorar nuevos ámbitos de aplicación de la custodia, aparece el interés de promover la custodia urbana.

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